Si llevas poco tiempo en el mundillo de los juegos de mesa modernos, seguro que ya te ha pasado: entras en un foro, en un grupo de Telegram o en una tienda especializada y alguien suelta la frase «es que a mí me va más el euro» o «este juego es puro ameritrash». Y te quedas igual. Tranquilo, no es ningún código secreto: son dos etiquetas informales que la comunidad usa desde hace décadas para hablar de dos maneras muy distintas de diseñar y disfrutar un juego de mesa. En esta guía te explicamos de dónde vienen los términos, qué significa cada uno y por qué, en realidad, muchos de tus juegos favoritos viven en algún punto intermedio.
De dónde vienen los términos «eurogame» y «ameritrash»
El término «eurogame» (o «euro» a secas) hace referencia a un estilo de diseño que se consolidó en Alemania desde finales de los años 70, en buena parte gracias al premio Spiel des Jahres («Juego del Año»), creado en 1978 para reconocer juegos de calidad pensados para toda la familia. En la Alemania de posguerra caló un estilo de juego que evitaba la temática bélica directa y ponía el foco en la gestión de recursos y la competencia económica. El salto a la fama mundial llegó en 1995, cuando Catan (entonces «Los Colonos de Catán») ganó el Spiel des Jahres y se convirtió en un fenómeno internacional, popularizando fuera de Alemania todo un estilo de juego que hasta entonces era casi un secreto local.
«Ameritrash», en cambio, nació como una broma con mala leche. El término empezó a circular en foros de aficionados en torno al año 2000 para referirse, primero, a juegos con mucho azar y tirada de dados, y después a la producción más comercial de grandes editoriales americanas. Con el tiempo la comunidad le dio la vuelta a la palabra: dejó de usarse como insulto y pasó a describir, con cierto cariño, una categoría de juegos que prioriza la temática, la narrativa y la espectacularidad por encima de la elegancia mecánica. Hoy en día, muchos aficionados lo llevan como una etiqueta de orgullo, no como un desprecio.
Qué caracteriza a un eurogame
Un eurogame se reconoce más por lo que evita que por lo que incluye. Estas son sus señas de identidad más habituales:
- Mecánica por encima del tema: el tablero, las cartas o los recursos suelen ser una «excusa» visual para un sistema de puntuación bien engrasado. El tema puede ser agricultura, comercio o colonización espacial, pero lo importante es el puzle mecánico.
- Poco azar, o azar repartido de forma equitativa: apenas hay dados que decidan combates o eventos críticos. Si hay algo de aleatoriedad —como una configuración inicial del tablero—, suele afectar a todos los jugadores por igual.
- Sin eliminación de jugadores: todos siguen jugando hasta el final. Quedar último a mitad de partida y tener que abandonar la mesa se considera un fallo de diseño en este estilo.
- Interacción indirecta: se compite por los mismos recursos o espacios, pero rara vez se ataca directamente a otro jugador.
Los ejemplos de manual son Catan, uno de los eurogames más conocidos, cuyas reglas explicamos paso a paso, además de clásicos como Puerto Rico (comercio y producción en el Caribe colonial, sin dados y sin eliminación), Agrícola (gestión de granjas mediante colocación de trabajadores, uno de los mecanismos euro más populares) o Terraforming Mars (construcción de motor económico para colonizar el planeta rojo). Si este estilo te llama la atención, en nuestra guía de juegos de estrategia para novatos encontrarás más opciones para empezar con buen pie.
Qué caracteriza a un ameritrash
Un ameritrash invierte las prioridades: aquí el objetivo es que vivas una historia, no que resuelvas un problema de optimización. Sus rasgos más comunes son:
- Tema e inmersión por encima de la pulcritud mecánica: miniaturas detalladas, arte evocador, eventos narrativos y una ambientación (fantasía, terror cósmico, ciencia ficción bélica) muy presente en cada decisión.
- Más azar: dados, cartas de eventos aleatorios y tablas de resultados son parte del encanto, no un defecto a eliminar.
- Conflicto directo, combate y, a veces, eliminación: es habitual que puedas atacar a otro jugador directamente, y en algunos títulos quedarte fuera de la partida antes de que termine es una posibilidad real.
- Espectacularidad: partidas largas, componentes vistosos y momentos de tensión que se cuentan después como si fueran anécdotas.
Como ejemplos habituales de este estilo se citan Talisman (aventura de fantasía con muchísimo dado y cartas al azar, considerado uno de los clásicos fundacionales del género), Arkham Horror, el juego de tablero de investigadores contra el horror cósmico de Lovecraft, con combate por dados y una ambientación muy marcada, y Twilight Imperium, la space opera de conquista galáctica con diplomacia, guerra y partidas maratonianas. Sobre este último conviene matizar que sus ediciones más recientes han incorporado bastante gestión de recursos de corte «euro», así que hoy se le considera más un híbrido que un ameritrash puro.
Tabla comparativa: euro vs. ameritrash
| Aspecto | Eurogame | Ameritrash |
|---|---|---|
| Prioridad de diseño | Mecánica y equilibrio | Tema e inmersión |
| Nivel de azar | Bajo o repartido por igual | Medio-alto (dados, cartas de evento) |
| Eliminación de jugadores | Prácticamente inexistente | Posible en algunos títulos |
| Interacción entre jugadores | Indirecta (por recursos o espacios) | Directa (combate, sabotaje) |
| Duración típica | Corta a media | Media a larga |
| Ejemplos | Catan, Puerto Rico, Agrícola, Terraforming Mars | Talisman, Arkham Horror, Twilight Imperium |
La zona gris: los híbridos
En la práctica, muchos de los juegos más aclamados de la última década no encajan del todo en ninguna de las dos casillas, y ese es precisamente uno de los motivos por los que la afición moderna ha crecido tanto: hay sitio para todos los gustos a la vez en la misma mesa. El ejemplo más citado de este terreno intermedio es Scythe, descrito habitualmente como un juego con la gestión de recursos y la construcción de motor propias de un euro, envuelto en una ambientación de ciencia ficción alternativa con mechas de combate y conflicto territorial que le da un aire claramente ameritrash. De ahí que se le suela describir como «un ameritrash con alma de euro» (o al revés, según a quién le preguntes). Otros títulos modernos combinan de forma similar puzles mecánicos exigentes con temas muy presentes y algo de conflicto directo, difuminando cada vez más la frontera entre ambas etiquetas.
¿Cómo saber qué estilo prefieres?
No hace falta elegir bando para siempre: mucha gente disfruta de ambos estilos según el día, el grupo con el que juega o el tiempo del que dispone. Aun así, hay algunas preguntas que te pueden ayudar a identificar tus preferencias. ¿Te frustra que la suerte decida una partida que llevabas ganando? Probablemente disfrutes más de los euros. ¿Te aburres si no hay una historia que contar al terminar, aunque eso signifique perder por un mal tiro de dado? El ameritrash puede ser lo tuyo. ¿Te gusta la sensación de vivir una aventura, con subidas y bajadas de tensión, aunque el diseño no sea perfecto? También apunta hacia el ameritrash. ¿Prefieres que cada decisión tenga un peso calculado y que el resultado dependa sobre todo de tus elecciones? Ese es el terreno de los euros.
Sea cual sea tu bando, lo mejor de este hobby es que la etiqueta nunca es una jaula: puedes empezar con un euro sencillo, probar después un ameritrash cargado de miniaturas y terminar enganchado a un híbrido que mezcla lo mejor de los dos mundos. Si te preocupa el presupuesto antes de lanzarte a montar tu primera colección, nuestra guía sobre cuánto cuesta empezar en el hobby de los juegos de mesa te puede ayudar a hacer números reales. Y si el lado temático es el que más te ha llamado la atención, en nuestra selección de los mejores juegos de mesa temáticos y narrativos encontrarás un ranking dedicado a ese estilo. Lo importante es seguir sentándote a la mesa.

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