Ilustración vectorial minimalista de piezas geométricas de colores sobre un tablero abstracto tipo ajedrez estilizado

Dentro de la enorme variedad de juegos de mesa modernos, los abstractos ocupan un terreno propio: nada de dragones, colonos ni zombis, solo un sistema de reglas depurado sobre un tablero o una cuadrícula de fichas. El ajedrez y las damas son los referentes más conocidos del género, pero desde los años noventa el diseño de juegos abstractos ha vivido una renovación notable, con títulos premiados que demuestran que se puede construir una tensión estratégica enorme sin necesidad de contar ninguna historia. Esta es una selección de abstractos modernos recomendados, más allá de los clásicos de toda la vida.

Qué es exactamente un juego abstracto

La etiqueta «juego abstracto» (o «abstracto de estrategia») se aplica a un estilo de diseño con unas señas de identidad bastante claras, heredadas de juegos milenarios como el ajedrez, el go o el mancala. No existe una definición única y cerrada, pero la mayoría de aficionados coincide en varios rasgos comunes:

  • Sin tema, o con un tema puramente decorativo que no cambia ni una coma del reglamento: una pieza puede llamarse «reina» o «abeja», pero su comportamiento no depende de esa historia.
  • Información perfecta: todo lo relevante para tomar una decisión está a la vista de ambos jugadores, sin cartas ocultas ni datos privados.
  • Ausencia de azar, o un peso mínimo del mismo: no hay dados que decidan un enfrentamiento ni barajas que repartan manos buenas o malas.
  • El resultado depende únicamente de las decisiones de los jugadores, lo que convierte cada partida en un duelo de cálculo y anticipación.

Esta pureza mecánica es lo que separa a los abstractos del resto de estilos de juego. Si en nuestra comparativa entre eurogame y ameritrash explicábamos cómo el tema y la ambientación condicionan el diseño de un juego, los abstractos van un paso más allá: prescinden directamente de esa capa temática para quedarse solo con el esqueleto de reglas.

Juegos abstractos modernos que deberías conocer

Más allá del ajedrez y las damas, el género ha dado títulos consolidados y muy bien valorados por la comunidad de aficionados. Estos son algunos de los más recomendados:

Hive

Diseñado por John Yianni y publicado en 2001, Hive prescinde por completo del tablero: las piezas hexagonales, con forma de insectos, se van encajando unas con otras para formar la propia superficie de juego. El objetivo es rodear por completo a la abeja reina rival antes de que ella haga lo mismo con la tuya. Cada insecto se mueve de una manera distinta —el escarabajo trepa sobre la colmena, la araña avanza siempre tres espacios, el grillo salta por encima de todo el tablero—, lo que genera una profundidad táctica sorprendente para un juego que cabe entero en una bolsa de tela.

Onitama

Onitama plantea un duelo sobre un tablero de 5×5 casillas ambientado, de forma puramente decorativa, en las escuelas de artes marciales del Japón feudal. En cada turno, los jugadores mueven una de sus piezas siguiendo el patrón marcado por una de las cartas que tienen en la mano, y después intercambian esa carta por la que ha quedado libre en el centro de la mesa. Ese pequeño mecanismo de rotación de cartas, combinado con la simetría del tablero, da lugar a partidas de apenas 15-20 minutos con un nivel de profundidad que ha convertido a Onitama en un habitual de los torneos de abstractos.

Santorini

En su versión básica, Santorini reduce el abstracto a su mínima expresión: mover una de tus dos fichas y, después, construir un piso de un edificio en una casilla adyacente. Se gana subiendo a la tercera planta de cualquier torre. Esa sencillez inicial, heredada de juegos como el tres en raya, se transforma por completo con el módulo de «dioses»: cada jugador recibe un poder especial que rompe una de las reglas básicas, lo que multiplica las combinaciones posibles y ha hecho de Santorini uno de los abstractos modernos más recomendados tanto para iniciarse como para jugar en serio.

Tak

Tak tiene un origen curioso: nació como un juego ficticio descrito en las novelas de la saga Crónica del Asesino de Reyes, de Patrick Rothfuss, y el propio autor terminó colaborando con el diseñador James Ernest para convertirlo en un juego real, publicado en 2016. El objetivo es construir un camino continuo de piedras propias que conecte dos lados opuestos del tablero, combinando piedras planas, piedras verticales que bloquean el paso y una piedra especial —la «capstone»— capaz de aplastarlas. Es minimalista, elegante y fácil de transportar, con partidas que pueden durar desde diez minutos hasta más de una hora según el tamaño del tablero elegido.

Quoridor

Publicado por Gigamic en 1997 y diseñado por Mirko Marchesi, Quoridor es probablemente el abstracto moderno más fácil de enseñar de esta lista. Cada jugador debe cruzar el tablero de un lado a otro, y en cada turno puede avanzar una casilla o colocar un muro para alargar el camino de sus rivales, siempre que quede al menos una ruta libre para todos. Las reglas caben en media página, pero calcular cuándo conviene avanzar y cuándo levantar un muro exige bastante más cabeza de lo que parece a primera vista.

Yinsh y la serie GIPF Project

El diseñador belga Kris Burm es responsable de una de las series de abstractos más respetadas del hobby moderno: el GIPF Project, formado por seis juegos independientes (Gipf, Tamsk, Zertz, Dvonn, Yinsh y Lyngk) que comparten filosofía de diseño pero se juegan de forma completamente distinta entre sí. Yinsh, quizá el más popular de los seis, consiste en colocar y mover anillos para voltear las fichas de tu color y formar filas de cinco, cada una de las cuales permite retirar uno de tus anillos del tablero; el primero en retirar tres, gana. Como el resto de la serie, no tiene ni una pizca de azar.

Un apunte sobre Azul y los abstractos «de diseño»

Es habitual ver a Azul, el juego de mosaicos de Michael Kiesling, incluido en listas de «mejores abstractos» por su estética minimalista y su ausencia total de tema narrativo. Conviene matizar, sin embargo, que Azul reparte las fichas desde una bolsa opaca, lo que introduce un elemento de azar e información imperfecta ajeno a la definición clásica de abstracto de estrategia. Esto no lo convierte en peor juego, ni mucho menos, pero sí lo sitúa en una categoría algo distinta: la de los juegos de estética abstracta con mecánicas de eurogame, más que la de los abstractos puros que reúne el resto de esta lista.

Los juegos abstractos comparten una ventaja que vale la pena destacar: casi todos son rápidos de aprender, se transportan sin esfuerzo y ofrecen partidas cortas para dos jugadores, lo que los convierte en una alternativa perfecta cuando no hay tiempo para montar un eurogame completo. Si en cambio buscas juegos con más gestión de recursos, en nuestra guía sobre colocación de trabajadores repasamos otra de las mecánicas más populares del hobby.


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