Cada vez es más habitual encontrar juegos de mesa modernos que incluyen, de fábrica, un modo o una variante pensada para jugar en solitario. A veces es el propio diseño del juego el que nace pensado para una sola persona; otras veces es el editor quien añade después unas reglas oficiales para enfrentarse «contra el juego» cuando no hay más jugadores a mano. Es una noticia estupenda tanto para quien quiere aprender las reglas de una novedad antes de enseñarla a la peña como para quien simplemente busca desconectar una tarde sin depender de la agenda de nadie más.
En esta selección repasamos juegos de mesa para un jugador cuyo modo en solitario está confirmado por el propio editor, indicando en cada caso qué tipo de solitario ofrecen, cuánto suele durar una partida y qué nivel de dificultad presentan. Descartamos deliberadamente las adaptaciones solitario «de fan», por muy ingeniosas que sean, cuando no existe una versión oficial detrás: son un mundo aparte y merecen su propio artículo.
¿Qué tipos de juego en solitario existen?
Antes de entrar en la lista conviene aclarar que no todos los «modos solitario» funcionan igual. A grandes rasgos se pueden distinguir tres familias.
- Juegos diseñados desde el origen para un jugador. No existe versión multijugador (o es secundaria): toda la experiencia gira en torno a una sola persona enfrentándose al sistema del juego.
- Juegos multijugador con un rival automatizado oficial («bot» o Automa). El editor publica un mazo o un set de reglas que simula las decisiones de un oponente, de forma que la partida conserva su estructura de varios jugadores aunque solo haya uno real.
- Juegos multijugador que funcionan igual con una sola persona. No hace falta ningún automatismo añadido: el reglamento base ya contempla que una persona controle uno o varios «bandos» y la partida se sostiene por sí sola.
Las tres son perfectamente válidas, pero conviene saber a cuál os enfrentáis antes de comprar, porque la sensación de juego cambia bastante entre unas y otras. Y si a veces sois dos y otras veces uno, también tenemos los mejores juegos de mesa para 2 jugadores para esas partidas en pareja.
9 juegos de mesa para un jugador con modo en solitario oficial
1. Onirim
Diseñado por Shadi Torbey, Onirim es probablemente el ejemplo más citado de juego de cartas pensado desde el primer boceto para jugarse en solitario, aunque más tarde se le añadiera una variante cooperativa a dos. El objetivo es reunir las ocho cartas de Puerta antes de que se agote el mazo de sueños, jugando cartas del mismo color en fila o descartando llaves. Es rápido de aprender, tiene un punto de gestión del azar muy adictivo y funciona perfectamente como primera toma de contacto con los juegos en solitario.
2. Friday
Friday, de Friedemann Friese, es otro clásico del solitario puro: aquí solo puede jugar una persona, no hay variante multijugador. El planteamiento invierte la historia de Robinson Crusoe: controláis a Viernes, que debe entrenar y equipar a Robinson mediante un mazo de cartas de combate para que sobreviva a los peligros de la isla y, finalmente, a los piratas. Es un deckbuilding compacto, con una curva de dificultad que va creciendo partida a partida a medida que optimizáis el mazo.
3. Mint Works
Este juego de colocación de trabajadores de bolsillo, con apenas un puñado de cartas y unas fichas de menta como componentes, incorpora un modo en solitario oficial en el que os enfrentáis a un rival automatizado (el primero de ellos se llama Mort) que ocupa espacios y compite por los mismos recursos que vosotros. Es una opción minúscula en tamaño de caja pero con más chicha estratégica de la que aparenta, ideal para llevar de viaje.
4. Under Falling Skies
Diseñado por Tomáš Uhlíř para Czech Games Edition, Under Falling Skies nace exclusivamente como experiencia en solitario: no existe modo multijugador ni cooperativo. Colocáis dados para gestionar la base subterránea, defenderos de una invasión alienígena y contraatacar antes de que la ciudad quede arrasada. La campaña de misiones progresivas le da bastante recorrido para un juego de caja pequeña.
5. Hadrian’s Wall
Este juego de colocación de trabajadores ambientado en la construcción del muro romano en Britania incluye un modo solitario oficial publicado por el propio editor, en el que se revela cada año un mazo «neutral» que compite por las mismas cartas de Camino y Prospecto que vosotros. Es una opción con más peso estratégico que las anteriores, pensada para quien ya tiene algo de rodaje con juegos de mesa modernos.
6. Wingspan
El popular juego de aves de Elizabeth Hargrave, publicado por Stonemaier Games, incorpora un modo Automa oficial (obra del mismo estudio responsable de los automas de Scythe) con varios niveles de dificultad. La Automa gestiona su propia reserva de recursos y «construye» su bandada siguiendo un mazo de cartas, de modo que la partida conserva la sensación de estar compitiendo por los mismos hábitats y bonificaciones que en la versión multijugador.
7. Terraforming Mars
El reglamento base de Terraforming Mars incluye desde el principio unas reglas de solitario oficiales: empezáis con una valoración de terraformación más baja y disponéis de un número limitado de generaciones para elevar los tres parámetros globales, convirtiendo la partida en una carrera contrarreloj sin rivales humanos. Además, una expansión Automa publicada más adelante añade la opción de jugar contra un oponente simulado para quien prefiera esa sensación de competencia directa.
8. Spirit Island
Spirit Island es un caso particular: no necesita ninguna regla especial para jugarse en solitario, porque el propio sistema (los colonizadores se mueven y actúan mediante cartas de evento, sin necesitar un «cerebro» humano ni artificial) funciona igual con una persona controlando uno o dos espíritus que con una mesa completa. Es un juego cooperativo asimétrico de gestión de cartas con bastante peso, y ha sido reconocido de forma reiterada por la comunidad de BoardGameGeek como uno de los mejores juegos en solitario del mercado.
9. Scythe
El juego de control de área ambientado en una Europa alternativa de los años veinte incluye de serie un mazo Automa oficial que simula las decisiones de un jugador adicional: mueve unidades, produce recursos y compite por los mismos objetivos que vosotros. Es de los juegos más «grandes» de esta lista, tanto en componentes como en peso estratégico, así que conviene tener ya algo de experiencia antes de lanzarse a por él en solitario.
Tabla comparativa de juegos de mesa para un jugador
Para verlo todo de un vistazo, esta tabla resume el tipo de solitario, la duración orientativa y la dificultad de cada juego.
| Juego | Tipo de solitario | Duración | Dificultad |
|---|---|---|---|
| Onirim | Diseñado para 1 jugador (con variante a 2) | 15-20 min | Baja |
| Friday | Diseñado exclusivamente para 1 jugador | 20-30 min | Media |
| Mint Works | Oficial contra bot (Automa «Mort») | 15-20 min | Baja |
| Under Falling Skies | Diseñado exclusivamente para 1 jugador | 20-40 min | Media |
| Hadrian’s Wall | Modo oficial (mazo neutral) | 30-60 min | Media-alta |
| Wingspan | Modo Automa oficial | 40-70 min | Media |
| Terraforming Mars | Reglas solitario oficiales (+ expansión Automa) | 90-120 min | Media-alta |
| Spirit Island | Jugable en solitario sin reglas especiales | 90-120 min (menos a 1 jugador) | Alta |
| Scythe | Modo Automa oficial | 90-115 min | Alta |
Consejos para empezar a jugar en solitario
- Empezad por algo ligero. Onirim o Mint Works son buenas puertas de entrada antes de saltar a pesos pesados como Spirit Island o Scythe.
- Leed el apartado de solitario entero antes de montar la partida. En muchos juegos con Automa la preparación cambia respecto al modo multijugador (mazos distintos, cartas que se retiran, etc.).
- Dad margen a la primera partida. Es normal tardar más de lo habitual mientras os familiarizáis con cómo «razona» el bot o con el ritmo del reloj de generaciones.
- Ajustad la dificultad. La mayoría de estos juegos permiten subir o bajar el nivel del rival automatizado; no hay ninguna prisa por jugar en la dificultad más alta desde el primer día.
- Llevad un registro de partidas si el juego lo permite. Muchos títulos en solitario incluyen sistemas de puntuación o campañas que ganan sentido cuando se comparan resultados de una sesión a otra.
Jugar en solitario no tiene por qué ser un plan B: para bastante gente se ha convertido en su forma favorita de sentarse a la mesa, precisamente porque permite ir al ritmo propio y probar mecánicas nuevas sin depender de cuadrar agendas. Si os habéis quedado con ganas de más después de esta lista, en el artículo sobre otros juegos de estrategia para quien empieza en el hobby encontraréis más recomendaciones para seguir avanzando, tanto en solitario como acompañados.

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